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lunes, 21 de octubre de 2013

La realidad, de Benito P. Galdós


Tras haber presentado a los personajes y la trama en La incógnita a través de una narración epistolar, Galdós se pone un nuevo reto y decide contar la misma historia en La realidad desde otro punto de vista y usando la complicada técnica de la novela dialogada. Casi parece un ejercicio de masoquismo, ya que pocos métodos parecen más arduos que el de estructurar una narración simplemente a base de conversaciones y algunos soliloquios.

Es cierto que esta vez la jugada no le sale del todo redonda al maestro y en algunas ocasiones se hace trampas, como esas largas introspecciones demasiado explicativas, o cuando los personajes se ponen a hablar consigo mismos rodeados de gente, como apartes teatrales demasiado estirados. Pero la tour de force galdosiana es como siempre deslumbrante.

La trama también esconde sus sorpresas. Si La incógnita se trataba de una novela policíaca avant la lettre, en La realidad nos encontramos con una innovadora historia de fantasmas. Los espectros aparecen con perfecta presencia humana y ejercen un papel de conciencia delatora. En el fondo, la trama criminal es lo de menos. Lo más profundo es la lucha interna entre los personajes, casi una cuestión calderoniana sobre el honor, pero puesta al día por la afilada perspicacia de Galdós.

Editorial Aguilar

lunes, 14 de octubre de 2013

La incógnita, de Benito Pérez Galdós


Para algunos (especialmente para quienes no le han leído) Galdós es muy predecible. Historias costumbristas y melodramas con personajes que hablan antiguo. Pero acercarse a la obra de Galdós supone una sorpresa constante. Cuando creías que ya le habías calado, te salta con otra vuelta de tuerca con la que demuestra no solo que es el mejor escritor en español junto a Cervantes, sino uno de los grandes creadores de la literatura universal. 

La incógnita es una novela epistolar con un solo punto de vista. Es decir, es un solo personaje, Manolo Infante, el que escribe las cartas. Infante acaba de llegar a Madrid en calidad de diputado desde Orbajosa, y escribe al pobre Equis, que se ha tenido que quedar allí, sobre las personas a las que conoce en la corte, centrándose en su tío Carlos de Cisneros y su prima Augusta. Su estilo es salado, chispeante, repleto de detalles coloristas que entretengan a su corresponsal. 




La primera parte del libro es llamativa por su falta de trama. Infante se limita a describir a estos personajes que se va encontrando, trata de desenredar las diversas uniones que los empareja y se entretiene con lo que parece ser la incógnita del libro: el virtuosismo o hipocresía de Augusta. Es casi un relato neorrealista en el que lo importante no es lo que pasa, pues no pasa nada, sino el describir una forma de vida y unos caracteres complejos.

Pero cuando la novela ya ha sobrepasado con creces su primera mitad, sucede lo inesperado: un crimen. Entonces la incógnita pasa a ser quién ha cometido el asesinato, e Infante deviene en un protodetective que busca la resolución del caso. Al final del libro, la primera incógnita queda resuelta. Para desvelar el misterio del crimen tendremos que esperar a La realidad

Editorial Aguilar

Libros para todos