Mostrando entradas con la etiqueta desgracia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desgracia. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de noviembre de 2015

¿Cómo eres?, de Anne Enright


El argumento de ¿Cómo eres?, reducido a un apresurado resumen, podría parecer el de un melodrama anticuado o de telefilm. No sería difícil encontrar otras novelas o películas (preferiblemente irlandesas o españolas) con argumentos similares: unas gemelas separadas al nacer que sienten que les falta algo y que solo encontraran la plenitud de su existencia al reencontrarse. Incluso hay monjas de por medio.

Y, sin embargo, la novela de Anne Enright también se podría calificar, igual de apresuradamente, como un libro raro. Rarísimo. Para empezar nos encontramos con la presencia de la muerte y diversos problemas mentales como ejes de la narración. Pero no de una manera sensacionalista o morbosa, sino en ese sentido, también muy irlandés, en el que la desgracia y el humor se alternan de una manera natural. No es la ironía inglesa que oculta la incapacidad de expresar sentimientos, sino un sentido de la tragedia que se diría genético.




Se diría que Enright es una de esas autoras que parecen pensar que para qué vas a hacerlo fácil si puedes hacerlo complicado, y se las arregla para construir la novela a través de la multiplicación de puntos de vista y saltos tanto temporales como espaciales. Aunque también es cierto que tiene los recursos suficientes para evitar la confusión y marcar muy bien sus principales líneas argumentales, además de un dibujo rico y complejo de sus personajes.

Otro aspecto que incide en la rareza de la novela es la llamativa sintaxis de la autora, aunque en este caso no sabríamos si adjudicárselo a la propia Enright o a la traducción. En cualquier caso, a veces ¿Cómo eres? parece penetrar en una profundidad anímica de gran perspicacia, para después dar paso a una insoportable superficialidad. Sin dejar al lector intalarse en la comodidad, pero siempre ofreciendo una salida. Si los personajes se preguntan cómo son, la única respuesta posible es: extraordinarios. Como todos.

Editorial Poliedro

Traducción de Bianca Southwood

martes, 10 de noviembre de 2015

El libro de Jonah, de Joshua Max Feldman


Durante toda la primera parte de El libro de Jonah Joshua Max Feldman pone a prueba el schadenfreude del lector: sus personajes son tan perfectos, jóvenes, inteligentísimos, guapos, ricos, que no se puede evitar sentir rechazo hacia ellos. Por eso, cuando la desgracia finalmente les alcanza, la sensación de arrepentimiento que se produce es turbadora. No sabemos si realmente era la intención de Feldman, pero sin duda consigue provocar un malestar inquietante.

Antes de llegar a ese punto de inflexión, El libro de Jonah parecía una mezcla de Tom Wolfe y John Grisham, aunque con pretensiones más intelectuales. Hay un retrato de las altas esferas de Nueva York, una panorámica de un mundo de altas finanzas y elevación académica que en un primer momento hace pensar que el libro va a ser un acercamiento al uno por ciento, quizá un ataque sarcástico. También hay un episodio en el que se ven involucradas grandes corporaciones y un proceso legal manipulado, muy bien desarrollado pero poco original.




Pero también en este aspecto se produce un quiebro y Feldman tira por un camino diferente, más similar al de un Paul Auster (en el que incluso se identifican algunos fetiches de este autor, como Ámsterdam). Feldman tiene unas insólitas pretensiones filosóficas y religiosas, y se esté más o menos interesado en estos planteamientos, al menos hay que reconocer lo poco habitual que es encontrarse con una novela contemporánea cuestiones sobre la fe y el sentido de la vida con seriedad. Esto, en una novela inglesa, sería sencillamente inimaginable.


Por eso El libro de Jonah va más allá del concepto de bestseller alternativo (conjunto ya de por sí inaudito) y despliega señas de identidad propias. Feldman demuestra destreza en la construcción de historias paralelas y valentía a la hora de dar giros bruscos, aunque todavía (El libro de Jonah es su primera novela) se muestra demasiado dependiente de algunos referentes que hacen previsible y algo autoconsciente el desarrollo de la trama. Al final queda el ánimo casi provocador de tratar grandes temas con profundidad y sin ironía.

Editorial Libros del Asteroide
Traducción de Damià Alou