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viernes, 1 de agosto de 2014

Que d'os!, de Jean-Patrick Manchette


Es extraño que no se hable más de Jean-Patrick Manchette. En un momento de eclosión del género negro en el que se está produciendo cierto batiburrillo, no vendría mal reivindicar a un autor que supo revitalizar la novela de detectives. Al parecer fue el propio Manchette quien creo el término “neo-polar” para caracterizar un tipo de novela negra que incluía preocupación social y una indisimulada ambición política: elementos que han hecho del género algo más que un pasatiempo intrascendente.

Pero Manchette no era un simple escritor al servicio de una idea. Sin ir más lejos, en Que d'os! (Un montón de huesos) incluye tanta dosis de acción como podría exigir el lector más ávido de emociones. Sin embargo, la parte de denuncia social está expresada de una manera mucho más indirecta. La corrupción política y policial es presentada como la cosa más natural del mundo, lo que por contraste tiene unas implicaciones aún más explosivas. La sociedad está podrida y nadie parece preocuparse por cambiar las cosas.




Por eso Tarpon, el detective protagonista, es un héroe modesto. Uno de esos marginados para los que “hacer lo que hay que hacer” se convierte en una cuestión moral. En un desarrollo tan alocado como coherente, Tarpon se verá rodeado de todo tipo de enemigos y contará solo con la ayuda de unos pocos amigos comprometidos con la justicia. En la mejor tradición del género, son los individuos los que tienen que enfrentarse a organizaciones criminales. Y que este concepto pueda chocar con las convicciones políticas de Manchette no parece que le cause ningún problema. Es lo que tiene el desencanto.

Si Manchette es capaz de escribir una novela política sin que se note, otro de sus grandes valores es que también sabe escribir una novela negra con todos los elementos que se esperan (cinismo, diálogos afilados, tramas rocambolescas, violencia) sin caer en la fórmula. Desde la ironía y el manejo de los recursos narrativos, el autor consigue que el lector siga sorprendiéndose a cada nuevo enredo. Porque Manchette, además de un extraordinario escritor, también era uno de los mayores expertos europeos en el género. Se las sabía todas, y aunque el lector piense que está a su altura, descubrirá (para su gozo), que no es así.

Editorial Gallimard
Edición en castellano de Bruguera

jueves, 20 de marzo de 2014

Roscoe, negocios de amor y guerra, de William Kennedy


Aunque la acción de Roscoe, negocios de amor y guerra se desarrolla a mediados de los años 40 en Albany, la capital del estado de Nueva York, para el lector español su inicio puede parecer puramente costumbrista: un empresario entrega su comisión al representante local del partido, quien lo esconde a buen resguardo de posible investigaciones. El aparato político que describe William Kennedy es sucio, corrupto, depravado. Y todo está narrado con la mayor naturalidad.

Otra referencia clara que le puede venir a la cabeza al lector es Boardwalk Empire. Roscoe parece un reflejo de Nucky Thompson, un político a la sombra que en realidad maneja todos los negocios sucios del partido (en este caso, el Demócrata): prostitución, distribución ilegal de alcohol, apuestas: pocos crímenes le son ajenos. Incluso, como en la serie, su hermano es el jefe de la policía local.




Pero Roscoe no es solo la historia de una maquinaría tan corrupta como eficaz, también es la historia personal y trágica de este hombre que llevado por las circunstancias ha tenido que hacer siempre lo que menos le gustaba, aunque lo ha hecho como todo un profesional. Kennedy tiene un bagaje periodístico (palpable) y una larga carrera como novelista que se manifiesta en un control absoluto de los tiempos narrativos, que se van mezclando con fluidez. También es capaz de convertir a ese ser despreciable y manipulador que es Roscoe en una especie de héroe griego.

Al igual que en Tallo de hierro, también perteneciente a su serie de Albany, Kennedy combina un naturalismo que no se ahorra detalles macabros, con una serie de referencias sobrenaturales en principio desconcertantes, pero que acaban por integrarse con sutileza. Al final lo que queda es una historia de éxito tras éxito hasta el derrumbe postrero.

Editorial Libros del Asteroide
Traducción de Jordi Fibla

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Passions républicaines, de François-Georges Dreyfus


La Tercera Républica francesa no ha sido tratada con demasiada asiduidad editorial. No, desde luego, en España. Pero incluso en Francia parece ser un periodo marginado. Vista a menudo como un fracaso que empieza con la derrota en la Guerra franco-prusiana en 1870 y termina con la debacle del régimen en 1940, su único recuerdo parece ser la inestabilidad, la corrupción y la más absoluta mediocridad.

Sin embargo, la Tercera República se revela como un campo a estudiar para despejar tópicos. Las reformas de Jules Ferry propiciaron una educación universal y laica de la que Francia todavía se enorgullece. Su sistema político podía ser débil y a menudo caótico, pero también permitió vivir una época de libertades no tan común durante esos años en el el mundo y ni tan siquiera en Europa. Sus fracasos fueron numerosos y condujeron al derrumbe del sistema durante la Segunda Guerra Mundial, pero no se puede pintar un panorama sin matices.




François-Georges Dreyfus ha sido acusado de inexactitud, plagio y revisionismo. No parecen las mejores credenciales para confiar en un historiador. Pero, con las precauciones debidas, leer Passions républicaines es un buen método para conocer más en detalle este periodo complejo y lleno de malentendidos. Confesamos que su punto de vista nos parece personal, sí, pero moderado. Por ejemplo, no le duelen prendas en reconocer los éxitos del Frente Popular. Por lo menos en esta ocasión, no vemos en él a un autor dogmático o extremista.

El libro tiene pretensiones braudelianas. Es decir, no se limita a compilar fechas y sucesos llamativos, sino que busca una explicación amplia de la Tercera República, deteniéndose en diversos aspectos sociales, políticos, económicos o religiosos. Dreyfus estructura el estudio por medio de preguntas concretas que va respondiendo en breves apartados que conforman una visión más amplia y detallada. Nos parece, pues, una excelente introducción a un periodo que merece ser mejor conocido.

Editorial Bartillat