lunes, 7 de octubre de 2013

Samuel Johnson está indignado, de Lydia Davis


Por muy excéntricos que parezcan a primera vista, hay algo en los cuentos de Lydia Davis que los convierten en característicos de nuestra época. Su combinación de relatos cotidianos, casi naturalistas, con unas gotas de extrañamiento, de fantasía, encajan con una concepción del mundo en el que lo normal y lo extraordinario se mezclan de manera fluida.

Los cuentos recogidos en Samuel Johnson está indignado se dividen en dos tipos: los microrrelatos, que pueden caer en lo banal, en el chiste, aunque habrá quienes los encuentren sugerentes; y los relatos más largos, en los que encontramos una serie de personajes siempre al margen, sumergidos en sus propias paranoias.




Davis siempre proporciona unas apropiadas dosis de humor, un humor extraño y chocante que deja al lector en una tierra de nadie en el que el desconcierto se impone sobre la historia. Es una lectura incómoda en la que tan pronto el lector se rinde ante lo absurdo de lo narrado como se pierde ante las extravagancias de sus personajes. Un libro diferente, pero diferente en el sentido contemporáneo.

Editorial Emecé

Traducción de Víctor Úbeda

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