lunes, 30 de septiembre de 2013

Un mes con Montalbano, de Andrea Camilleri


El título de esta colección de cuentos, Un mes con Montalbano, puede llevar a engaño, pues no se trata de “un mes en la vida del comisario Montalbano”, sino de 30 casos diferentes que además ni tan siquiera siguen un orden cronológico, pues alguno se remonta a los inicios profesionales del protagonista, ni tampoco están constreñidos a un espacio geográfico, ya aunque la mayoría se sitúan en Vigàta, también hay excursiones a otras ciudades de Italia.

Sin embargo, es un título apropiado, aparte de porque, como dice el propio Andrea Camilleri, si se lee un cuento al día, se pasará un mes con Montalbano, sobre todo porque se trata de un libro que da una sensación de vacaciones. Es como si el lector se sumergiera en un ambiente de relajación y puro entretenimiento y se dejara llevar por un sensación puramente veraniega.




Porque no estamos aquí ante uno de esos libros del género negro con complicaciones políticas y sociales. No, Camilleri se da a sí mismo y a sus lectores un respiro y construye unos casos mínimos llenos de ingenio y buen humor que se leen con placer y sin complicaciones. Hay misterio siempre bien llevado, historias ingeniosas, personajes habituales en la serie de Montalbano y siempre un guiño de confianza hacia el lector.

Como dice Manuel Vázquez Montalbán en la introducción, este libro es una perfecta iniciación al mundo de Montalbano. Sin entrar en profundidades psicológicas, el lector sí que empezará a conocer el ambiente en el que se mueve, los personajes que le rodean y el estilo de los casos que tendrá que resolver. Un descanso antes del duro trabajo que está por iniciarse.


Editorial Salamandra
Traducción de Elena de Grau Aznar

viernes, 27 de septiembre de 2013

La muerte de Ivan Ilich. Hadyi Murad



Para comprobar que León Tolstói es uno de los gigantes de la literatura de todos los tiempos no hace falta echar mano de sus grandes novelas como Anna Karenina o Guerra y Paz, también en libros como este se contiene su genialidad. Más de cien años después de su redacción, siguen manteniendo su complejidad, su riqueza interpretativa, su pulso narrativo, su matizada creación de personajes. En caso de duda, Tolstói.




Este tomo está compuesto por dos relatos largos que escribió ya en su madurez. El primero, La muerte de Ivan Ilich, comienza con la muerte de su protagonista. A través de una serie de detalles y datos en apariencia sin gran importancia, el lector va descubriendo la enrevesada mentalidad de este personaje algo pomposo, mediocre, y con una pulsión de muerte expresada de una manera muy particular. También conoceremos la mezquindad de su entorno y la futilidad de los empeños mundanos. Ante tanta negrura, también adivinamos un humor muy retorcido.

Hadyi Murad se puede considerar una novela por su extensión, y sin duda una obra maestra por su calidad. También puede recordar a La hija del capitán, de Pushkin, por ese retrato entre exótico y sentimental de la lucha entre rusos y tártaros, con cosacos de por medio. No deja de llamar la atención que Tolstói ni tan siquiera disimule su admiración por Hadyi Murad, el héroe checheno, mientras que no es menos patente su desprecio por la mayoría de los militares rusos, incluido el incompetente y tiránico zar Nicolás I.

Alianza Editorial
Traducción de Juan López-Morillas




jueves, 26 de septiembre de 2013

Etimologicón, de Javier del Hoyo


En la introducción a su Etimologicón, Javier del Hoyo se pregunta a quién va dirigido el libro. Pertinente cuestión, pues en principio un libro sobre el origen de la palabra parece destinado a eruditos o filólogos. Sin embargo no cuesta mucho comprender que hay un gran número de lectores no especialistas que se sentirán atraídos por un libro como este, casi un compendio de magia en el que por caminos intrincados aprendemos la genealogía insospechada de una enorme cantidad de palabras castellanas.

A veces el método elegido por Javier del Hoyo se parece a esos juegos en los que se elige un determinado número de palabras al azar y se tiene que construir una historia con sentido en la que aparezcan todos esos vocablos. Es un juego arriesgado y con resultados desiguales, pero seguramente apropiado para enlazar una lista tan abultada de términos.




Más interesante es cuando el autor relata historias relacionadas con la evolución de las palabras y nos deja perplejos con sus mutaciones y adaptaciones a cada época. Por citar solo algunos ejemplos, la curiosidad de la expresión “por hache o por be”, recibida de los manuales de matemáticas franceses, o la historia de las descalzas de Santa Teresa, que no es que no llevaran calzados, sino calzas.

Por eso el mejor capítulo es el final, dedicado a la influencia del lenguaje litúrgico en el habla común. Una historia llena de malentendidos, deformaciones y cambios de significado radicales. Aquí se manifiesta el humor suave del autor, su gran oído para las creaciones ideomáticas y su irreprochable trabajo de investigación y recopilación.


Editorial Ariel / Círculo de Lectores

martes, 24 de septiembre de 2013

L'organisation, de Jean Rolin



No sabemos cómo se vería en el momento de su estreno La chinoise de Godard, que para muchos fue una premonición de lo que estaba por llegar en Mayo del 68, pero vista hoy en día es una comedia irresistible. Y no lo decimos como burla, porque pese a que muchos consideran a Godard un pelma, para nosotros uno de sus grandes valores es el sentido del humor, al menos el que había en sus películas precisamente hasta La chinoise.

Por eso nos parece muy atinado que la portada de L'organisation sea una imagen de esta película. El libro de Jean Rolin es un retrato hilarante de las aventuras de su protagonista como perteneciente a un grupo maoísta francés de los años setenta (solo el enunciado ya mueve a la risa). En aquellos años todo podría parecer muy serio y trascendental, pero han sido sus propios protagonistas los que han reflejado ese periodo como una época de excesos ideológicos en el que burgueses metidos a revolucionarios hacían el tonto.




El libro de Rolin también nos recuerda a El buque fantasma, de Andrés Trapiello. Los mismos personajes perdidos, los mismos dogmas incomprensibles, la misma ilusión por cambiar el mundo (con métodos patéticos), y la misma sensación de alivio en el relato por no haber conseguido sus objetivos. La escritura de Rolin es despegada, expresada con una naturalidad que pretende juzgar ni condenar, más bien se recrea en los elementos cómicos para así llegar a una mayor comprensión.

La segunda parte, que por su corta extensión y su cambio de tono, es más bien un epílogo, se traslada 20 años adelante a la Guerra de los Balcanes. Aunque el protagonista se mantiene, el giro es tan radical que el episodio parece sacado de una novela diferente. Preferimos quedarnos con la primera parte, con su vitalidad irresponsable, su alegría pese a todo, su ingenuidad redentora.

Editorial Folio

lunes, 23 de septiembre de 2013

Un paraíso inalcanzable, de John Mortimer


Si al empezar una novela nos encontramos con una rectoría en medio de la campiña inglesa, ya sabemos que estamos penetrando en un mundo conocido. De una manera casi igualmente instantánea, al comenzar a leer Un paraíso inalcanzable detectamos que su autor, John Mortimer, pertenece a una muy noble estirpe de escritores británicos que, por muy peculiares que sean, siempre tienen un aire de familia.

Estamos hablando de autores como Evelyn Waugh o Anthony Powell. Aunque en el caso de Mortimer el círculo social que recrea es menos cosmopolita que el de estos autores, su estilo elegante, su ironía punzante y sus retrato implacable de la sociedad británica nos sitúan en un territorio que ya hemos visitado con asiduidad. Sin ir más lejos, Leslie Titmuss, el trepa maquiavélico que aparece en esta novela y que protagonizará otras dos, es un primo hermano del Widmerpool que atraviesa Una música para la danza del tiempo, de Powell.




La huella de Waugh (no es de extrañar que Mortimer se ocupara de la extraordinaria adaptación televisiva de Retorno a Brideshead) también es perceptible en la estructura narrativa, que encadena presente y pasado con una naturalidad y una fluidez que hace que los tiempos se confundan. Si a través de los enredos de sus personajes vemos reflejada la historia de Inglaterra desde la posguerra hasta los años del thatcherismo, son en realidad las complejidades de las relaciones sociales y familiares las que hacen que Un paraíso inalcanzable sigue siendo interesante hoy en día.

Por eso la trama del testamento, que estructura la narración y sirve como enganche dramático, aunque funcione perfectamente a nivel simbólico, tiene una resolución poco convincente. Quizá en las siguientes novelas de Titmuss este fleco es resuelto con una mayor habilidad y las cuentas pendientes quedan realmente resueltas.

Editorial Libros del Asteroide
Traducción de Magdalena Palmer


jueves, 19 de septiembre de 2013

Notes from a Big Country, de Bill Bryson


Antes de conseguir un gran éxito con Una breve historia de casi todo, Bill Bryson ya era conocido como un ameno escritor de libros de viajes (imprescindible su En las antípodas). Lo que resulta curioso de Notes from a BigCountry (Apuntes desde un gran país) es que Bryson nos cuenta Estados Unidos, su propio país, como si fuera un recién llegado.

Y es que de hecho lo era. Porque después de más de 20 años viviendo en Inglaterra, cuando volvió a Estados Unidos, se encontró con un país totalmente diferente. Tres años después seguía sin haberse adaptado del todo y las costumbres de sus compatriotas todavía le parecían estrambóticas, cuando no ridículas y merecedoras de una burla despiadada.




Porque Bryson se pasa todo el libro, que en realidad es una recopilación de sus artículos semanales para la revista dominical Mail on Sunday's Night & Day, criticando. Pero no es una retahíla de quejas de un gruñón resentido, ya que el posible tono cascarrabias se ve compensado por un constante sentido del humor, a través del cual Bryson consigue al menos una carcajada por artículo.

Desde sus experiencias con el chocolate, o sus problemas en cualquier vuelo que toma (lo que no deja de ser fastidioso para un escritor de libros de viajes), pasando por la manía americana por demandar a cualquiera o el consumismo exacerbado, un amplio panorama de la cultura norteamericana contemporánea queda retratada de manera irónica e irresistible.

Editorial Black Swan
Edición española en Península


martes, 17 de septiembre de 2013

La calle sin nombre, de Marcel Aymé


Pese a que Marcel Aymé ha entrado en La Pléiade, con lo que esto supone de ser reconocido como autor fundamental, en España es poco conocido y apenas editado. Y sin embargo novelas como La calle sin nombre, escrita en 1930, se puede leer hoy como un clásico de la literatura social, sin que haya perdido un ápice de su sabor.

Pese a que en aquella época Aymé todavía era considerado un escritor de izquierdas (más tarde escribiría para publicaciones colaboracionistas), en La calle si nombre sus personajes no son héroes obreros ni ideales de comportamiento. Al contrario, son mezquinos, cobardes, violentos. Porque lo que sitúa a Aymé por encima de lo convencional es que este retrato de la miseria no busca el efecto fácil, sino que es a través del realismo más incisivo como logra mover a la comprensión.




En ciertos aspectos, la escritura de Aymé nos recuerda a la del Baroja de La lucha por la vida. Un espacio agobiante, sucio y destinado a la desaparición. Unas criaturas desvalidas, machacadas por la vida y cuya única perspectiva es la locura, la prisión o la muerte. Y todo ello a través de una escritura febril y que no ahorra ningún detalle escabroso, sin caer en el sensacionalismo.

La traducción de César Vallejo no es demasiado precisa, por ser benévolos, pero lo que pierde en fidelidad, lo gana en expresividad. El aire de la época se ha mantenido a la perfección, y el estilo descuidado de Vallejo imprime a la narración de una viveza y una autenticidad que difícilmente se podría haber conseguido con una versión más académica.

Editorial Júcar
Traducción de César Vallejo